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El estadounidense Noah Lyles escribió una nueva página dorada en el atletismo al conquistar su cuarto título mundial consecutivo en los 200 metros, igualando la hazaña del legendario Usain Bolt. Lo hizo en el Estadio Olímpico de Tokio con un tiempo de 19.52 segundos, tras un cierre demoledor que lo catapultó a lo más alto del podio.
Tras cruzar la meta, Lyles mostró con la mano el número cuatro en alusión a su racha histórica y festejó con los aficionados, sin perder la oportunidad de rendir homenaje a su pasión: el anime japonés. El velocista, apodado “el otaku más rápido de la humanidad”, celebró desatando un imaginario Kamehameha, en honor a la saga Dragon Ball, gesto que ya se ha convertido en su sello.
La medalla de plata fue para su compatriota Kenneth Bednarek con 19.58, mientras que el bronce lo ganó el jamaicano Bryan Levell con 19.64. El campeón olímpico Letsile Tebogo, de Botsuana, quedó fuera del podio con 19.65.
Con este triunfo, Lyles acumula nueve preseas mundiales (siete de oro) y se consolida como uno de los velocistas más dominantes de la actualidad. “Esta victoria es muy especial. Ha sido una temporada dura, pero cada carrera es única. Nadie quiso ceder y eso me impulsa a dar lo mejor de mí”, declaró tras su triunfo.
La carrera de Lyles está marcada por la resiliencia: de niño padeció asma crónica que lo mantuvo alejado del deporte. Hoy, a los 28 años, es el tercer hombre más rápido de la historia en los 200 metros y un referente tanto en la pista como fuera de ella, donde combina su estilo de rockstar con homenajes a la cultura pop japonesa.
Jefferson-Wooden logra el doblete 100-200

La también estadounidense Melissa Jefferson-Wooden se robó los reflectores en la rama femenil al convertirse en la primera mujer en 12 años en ganar el oro mundial en los 100 y 200 metros, hazaña que no se veía desde Shelly-Ann Fraser-Pryce en 2013.
Con un tiempo de 21.68 segundos, mejor marca mundial de la temporada, Jefferson-Wooden dominó de principio a fin y dejó con la plata a la británica Amy Hunt (22.14) y con el bronce a la jamaicana Shericka Jackson (22.18).
Su victoria la coloca además en el top 10 histórico de la prueba, confirmando a Estados Unidos como potencia indiscutible en la velocidad.

