Palestra / BBC
Los efectos inmediatos de la caída del narcotraficante más buscado de México, Nemesio Oseguera, alias «El Mencho», sorprendieron incluso a un experto como David Mora.
Analista sénior en México del International Crisis Group e investigador sobre crimen organizado, Mora estaba en Guadalajara el domingo cuando el gobierno anunció que había abatido a «El Mencho», líder del poderoso Cartel Jalisco Nueva Generación.
Y cuenta que, al caminar por la capital del estado donde Oseguera se afianzó en el negocio del narco, le pareció recorrer «una ciudad fantasma» por la tensión que provocó la noticia.
«Calles vacías, negocios cerrados, nadie en la calle», relata Mora. «(Eso) te habla del control que pueden llegar a tener estas organizaciones, que hacen que una ciudad tan grande se ponga en pausa».
De hecho, la muerte del Oseguera tras un operativo militar en Tapalpa, un municipio de Jalisco, desató una ola de bloqueos de carreteras y ataques violentos a comercios en ese y otros estados del país donde el cartel tiene presencia.
Sin embargo, Mora cree que esa será sólo la primera reacción por la caída de «El Mencho»: en unos meses habrá otro tipo de violencia, por el control del negocio que manejaba el capo, advierte.
«Descabezar Jalisco y matar a ‘El Mencho’ puede traer efectos que van en contra del objetivo de la presidenta (Claudia Sheinbaum) de pacificar México», dice Mora en una entrevista con BBC Mundo.
Lo que sigue es una síntesis del diálogo telefónico:
¿Qué significa el anuncio oficial de la caída de Nemesio Oseguera, alias «El Mencho», en México?
Creo que juega en dos niveles: uno respecto a la política de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum y otro respecto a la relación con EE.UU.
En el año y meses de la administración de Sheinbaum, hemos visto fuerzas armadas más combativas contra los grupos de crimen organizado que operan en Mexico.
Hay una estrategia más agresiva comparando con lo que pasaba con López Obrador y su «abrazos y no balazos»: era una actitud mucho más pasiva y muchos grupos criminales crecieron militarmente y en su capacidad de ejercer control sobre territorios.
Entonces esto se da dentro de una nueva política más confrontativa y es muy importante leerlo con los lentes de la relación bilateral con EE.UU.
Hay presión por parte de la Casa Blanca de acciones militares conjuntas con fuerzas de EE.UU. Y la presidenta Sheinbaum y el gobierno de México reiteran que la fórmula que le proponen a EE.UU. funciona. ¿Cuál es esa fórmula? Cooperemos, compartamos información, compartamos inteligencia, pero México está a cargo de las acciones en el terreno.
¿La caída de Nemesio Oseguera puede verse como el punto culminante de esa nueva política más confrontativa del gobierno de Sheinbaum?
Si bien la forma es más confrontativa, la pregunta es si la estrategia va a cambiar.
La gran estrategia es descabezar organizaciones criminales, capturar a los grandes narcos. Es una estrategia que viene desde hace 20 años, con la idea de que, si removemos a los líderes, las organizaciones se debilitan y eventualmente se extinguen. Y una y otra vez se ha comprobado que es una estrategia que no funciona.
Las organizaciones no desaparecen simplemente con remover a las cabezas. De hecho, tienden a desestabilizarse, generar procesos de más violencia, facciones contrarias. Y eso ha llevado a la multiplicación de grupos criminales en México.
La operación era de captura de «El Mencho». Murió herido en un avión de regreso a Ciudad de México. Pero la pregunta es qué otras herramientas tiene el gobierno mexicano para que esto no sea simplemente repetir esa estrategia fallida de descabezar a las organizaciones.
Porque lo que vamos a ver es tensión interna de la estructura de cartel Jalisco, posiblemente mayores enfrentamientos con grupos locales, que pueden empezar a ver que el cartel está debilitado y es una oportunidad para avanzar en su control territorial en contra de Jalisco.
¿Crees que hay una estrategia del gobierno detrás de esto?
Hay una mayor actividad, por ejemplo, en perseguir financieramente al cartel Jalisco.
Recientemente fueron sancionadas muchas entidades, tanto personas como empresas, que servían a una red de lavado de dinero del cartel Jalisco en diferentes puntos de la república.
Entonces, crédito a quien lo merece. El gobierno mexicano sí le está apostando también a tener mayor actividad en esta lucha financiera.
La gran pregunta es, de aquí a unas semanas y meses, cómo se va a reacomodar el cartel en sí mismo y en las batallas que tiene contra grupos locales más pequeños en diferentes estados. Los ciclos de violencia en Guanajuato, Michoacán y demás se explican por esos conflictos.
Una duda es si había una línea de sucesión dentro del cartel Jalisco, que en el mapa de los carteles mexicanos en este momento parecía el más poderoso…
Correcto. Era el más poderoso en términos militares y en presencia territorial. No sólo controlaba estados enteros, sino que estaba expandiéndose a muchas partes de la república.
Era sumamente poderoso también en términos de mercados criminales que operaba: no sólo de producción y tráfico de drogas, sino de mercados de extorsión en las regiones de agricultura y minería de México.
Es una lista larga de diferentes negocios ilícitos. Entonces, ¿cómo se va a reconfigurar el liderazgo? Porque «El Mencho» era una figura central. A diferencia de otros grupos criminales muy grandes y poderosos en México como Sinaloa, Jalisco es mucho más jerárquico
«El Mencho» nunca permitió que, de las múltiples alianzas y células criminales con las que operaba Jalisco, alguna fuera lo suficientemente fuerte para retar su poder central.
Pero ahora no hay una sucesión clara, porque dos hijos de «El Mencho» están en cárceles de EE.UU., otros grandes lugartenientes que tenía están presos o han sido asesinados.
Entonces no hay una claridad absoluta, ni sanguínea, ni familiar, ni por vínculos que nos permita ver quién sigue.
Ese reacomodo de Jalisco es una gran incógnita. Y estos procesos suelen venir aparejados no sólo de tensión, sino de violencia.
Artículo completo: www.bbc.com/mundo/articles/cddnz82v2

