Héctor U Tello B. / Palestra
Claudia Sheinbaum tiene un timing preciso.
Por ejemplo, se presentó en la muy exitosa cumbre mundial progresista de Barcelona y fue uno de los personajes más esperados y su mensaje fue mundial y contundente.
A la par anunciaba que Citlalli Hernández dejaba la Secretaría de las Mujeres y se incorporaba a Morena en un puesto (algo parecido a lo que tiene López Beltrán); el chico no es tan incompetente pero pareciera serlo, aún y cuando haya mantenido el bajo nivel el último año.
Lo que lleva a María Luisa Alcalde también.
¿Qué tienen en común ambos personajes? Pues que uno es hijo del creador del movimiento y Alcalde fue una de sus figuras consentidas de AMLO, él la hizo crecer.
¿Es un rompimiento?
No, no lo es. Es su muy particular y precisa forma de gobernar. Es reacomodar piezas que cumplieron o dejaron de funcionar y es un estate quieto a quiénes aspiran a algo más, que lo hagan pero que salgan.
La Presidenta todos los días pone ejemplos discursivos en su mañanera, para (Morena) y los (gobernador@s); y muchas veces hacen como que no entienden o se hacen pendejos pues.
Siempre me ha sonado presente la frase: «Yo soy un fresa comparado con Claudia», expresión que hizo AMLO.
La salida de María Luisa Alcalde de Morena y la llegada a la Consejería Jurídica de la Presidenta, es una rienda que ha decido estirar la presidenta.
Ahora en números lo que hizo Alcalde es destacable: creció de 3 a 12 millones de afiliados (el segundo más grande del mundo); que haya un comité de Morena en los 71 mil distritos electorales no es poca cosa.
A Alcalde se le comieron las ansias y se auto-gestionó un velo de poder y egocentrismo, que no es necesario para Morena.
La muy probable llegada de Ariadna Montiel a Morena parece reflejar que la Presidenta sí, como siempre ha sido, ha decidido tomar el partido con gente suya y cercana, a fin de afrontar lo que se viene en 2027.
Buen día.

