Jue. May 7th, 2026

Latinus

El futbol mexicano escribió un nuevo capítulo en el que el desaseo, las ocurrencias, las mentiras y las falsas promesas tienen un papel protagónico.

En primera instancia, Javier Aguirre y algunos directivos que entienden poco y nada de futbol, diseñaron un ‘plan maestro’ para la Selección Mexicana de Futbol de cara al Mundial en casa, el cual consiste en una concentración de casi 40 días que inicia con 12 jugadores de la liga local y posteriormente se irán incorporando los que militan en el extranjero.

El cuento es el mismo de siempre: “queremos hacer historia, creemos en este proyecto, hay apoyo total de los clubes para la Selección, estamos todos en el mismo barco”, y un largo y retórico etcétera.

Valga decir que las concentraciones largas que se han hecho en Mundiales anteriores no han servido de absolutamente nada, pues de 1986 a la fecha, el Tricolor tiene siete Mundiales atrapado en los Octavos de Final, y en el más reciente celebrado en Qatar ni siquiera superó la Fase de Grupos.

Así que no hay resultado que avale la ocurrencia de privar a los futbolistas de disputar la Liguilla —y ahora hasta las semifinales de la Concacaf— para reunirse y entrenar tres sesiones diarias en el Centro de Alto Rendimiento (CAR).

Y si ya hace unos días el ‘Vasco’ y secuaces le sufrieron para armar una lista de 12 jugadores porque las reglas presuntamente palomeadas y entendidas por todo el mundo, resulta que no eran del todo claras; ahora, a un día de arrancar la concentración (el 6 de mayo) se desató un escándalo mayor.

Mikel Arriola, máxima autoridad del futbol mexicano, le autorizó al Toluca utilizar a sus seleccionados Alexis Vega y Jesús Gallardo para la Semifinal de vuelta de la Concacaf ante LAFC, y como era de esperarse, todo se salió de control.

Chivas, el equipo más perjudicado al ceder a cinco jugadores al Tri, pegó el grito en el cielo, y su dueño Amaury Vergara lanzó un mensaje contundente: si los acuerdos no se respetan por todos, no son válidos, y ordenó el regreso de sus convocados.

El resto de la historia es conocido: tuvieron que echar todo para atrás, los elementos de los Diablos y Chivas anduvieron de tingo al tango según las ocurrencias y decisiones de la gente del Tri, y finalmente el miércoles por la noche reinó la felicidad porque inició la concentración en el CAR con los 12 convocados y los ocho ‘sparrings’.

En medio de este circo resulta imposible pasar por alto las amenazas, desde las redes sociales de la Selección Mexicana y reiteradas por Javier Aguirre en una lamentable conferencia —en la que no aceptó preguntas—, hacia los jugadores, los menos culpables del caos.

Quien no llegara a las 20:00 horas a la concentración quedaría fuera del Mundial. ¿En serio, era necesario? Queda claro que de control de daños entienden poco y nada. Lo suyo fue echar más leña al fuego. ¡Brillantes!

Esta falta de comunicación, de transparencia, de respeto a los acuerdos, el desaseo con lo que se hace todo alrededor de la Selección Mexicana no es nada nuevo y no debería sorprender, pero si algo hay que reconocer a directivos y ahora al técnico en turno es la capacidad que tienen para superarse. A un escándalo le sigue otro más grave.

Así las cosas con una de las selecciones anfitrionas del próximo Mundial. México fue noticia internacional por su increíble desorganización, por sus ocurrencias y hasta por las amenazas a sus seleccionados nacionales.

Con todo y todo el clamor de Aguirre, Arriola, Davino, Sisniega y compañía es el mismo: “queremos hacer historia”…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *