Sáb. Sep 12th, 2026

Palestra / Deportes

Los New York Knicks volvieron a la cima del baloncesto estadounidense. Con una actuación memorable de Jalen Brunson, la franquicia neoyorquina derrotó 94-90 a los San Antonio Spurs en el Frost Bank Center y se proclamó campeona de la NBA por primera vez desde 1973, cerrando las Finales con un contundente 4-1.

Brunson fue el gran protagonista de la noche al firmar 45 puntos, una exhibición ofensiva que impulsó a los Knicks hacia su tercer campeonato de la historia, después de los títulos conseguidos en 1970 y 1973. El base cargó con el peso del equipo durante gran parte del encuentro y volvió a responder en el momento más importante de la temporada.

El partido no fue sencillo para Nueva York. Los Spurs llegaron a tener una ventaja de 16 puntos durante el segundo cuarto y parecían encaminados a extender la serie. Sin embargo, los Knicks reaccionaron liderados por un Brunson imparable, que encabezó la remontada hasta darle la vuelta al marcador en los minutos finales.

San Antonio, que disputó las primeras Finales de la era de Victor Wembanyama, luchó hasta el último instante. El francés registró 19 puntos, 14 rebotes y cinco bloqueos, pero no pudo evitar que su equipo se quedara a las puertas del campeonato.

La conquista de los Knicks coronó una sorprendente carrera en los playoffs. Aunque no iniciaron la postemporada como favoritos, llegaron en su mejor momento, encadenando una racha de 13 victorias consecutivas y eliminando al vigente campeón, Oklahoma City Thunder, en su camino hacia las Finales.

La afición neoyorquina también tuvo un papel especial durante la serie. Miles de seguidores viajaron hasta Texas para apoyar a su equipo, creando un ambiente que por momentos hizo sentir a los Knicks como locales a más de tres mil kilómetros de Nueva York.

Con el silbatazo final, la celebración se apoderó de la duela y de las tribunas, donde leyendas de la franquicia como Patrick Ewing observaron emocionadas el fin de una espera que se prolongó durante más de medio siglo.

El título coloca a Jalen Brunson entre las figuras más importantes en la historia de los Knicks, una franquicia que vuelve a levantar el trofeo Larry O’Brien 53 años después y que recupera su lugar entre las grandes potencias de la NBA.