Lun. Jul 13th, 2026

Palestra / ATP

Jannik Sinner conquistó este domingo en Wimbledon su quinto título de Grand Slam, revalidando la corona de campeón en la Centre Court para blindarse en la cima del tenis masculino. El italiano remontó una final marcada por el viento 6-7(7), 7-6(2), 6-3, 6-4 a un inspirado Alexander Zverev, remarcó su dominio de las leyes del césped y dejó una sensación clara en la capital británica: con apenas 24 años, su capacidad para competir por los grandes sigue totalmente intacta.

Sinner volvió a demostrar en Londres una impecable capacidad para olvidar pesadillas. Al igual que ocurriese un año atrás, el italiano convirtió un golpe anímico en Roland Garros en la gloria de Wimbledon. Si en 2025 le impulsó una dolorosa derrota en la final de París, este año el golpe de calor sufrido en la capital francesa fue combustible suficiente para tomar el All England Club. Poco importaron los ajustes de la arcilla al césped, o llegar al torneo sin rodaje alguno en la superficie. Jannik demostró una virtud propia de los grandes campeones: reaccionar de inmediato ante la adversidad.

Zverev llegó al partido aferrado a una esperanza. Aunque la rivalidad marcase un dominio claro en favor del rival, intocable durante los últimos nueve duelos directos, sus golpes nacían ahora con un vigor especial. Nunca antes había competido el alemán como campeón de Grand Slam ante el No. 1, unos galones clave en partidos definitivos. Tampoco había cruzado golpes ante Jannik sobre césped, una superficie capaz de convertir su inmenso servicio en un arma terminal. Y jamás miró al italiano con semejante inercia, acumulando ya 13 triunfos seguidos en los majors, suficiente para alimentar su cabeza en momentos de duda.

El primer set sirvió para demostrar la paridad de fuerzas que podría alcanzar el partido. Si Jannik era capaz de imponer un infernal ritmo de fondo, armando cada peloteo a toda velocidad, Zverev demostró tener golpes a la altura del desafío. A pleno sol, el alemán se protegió en un set plano donde ninguna rotura de servicio rompió el guión establecido. En el desempate, con el marcador al límite, el germano demostró una confianza estelar, endureciendo con frecuencia la derecha, el golpe que ha terminado de pulir para convertirse en un aspirante a todo. Un forehand ganador paralelo sirvió para romper la resistencia del vigente campeón en el tiebreak.

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