Jue. Jun 25th, 2026

Palestra / Deportes

En una noche de nervios, orgullo y revancha, la Selección Mexicana conquistó su noveno título de Copa Oro al imponerse 2-1 a Estados Unidos en la gran final del torneo disputada en el NRG Stadium. Con este resultado, el equipo dirigido por Javier Aguirre y Rafael Márquez se proclama bicampeón, en lo que fue una verdadera batalla futbolística que se definió con drama, carácter y fútbol de alto nivel.

La final comenzó cuesta arriba para el Tricolor. Apenas al minuto 4, Chris Richards silenció momentáneamente a los miles de mexicanos presentes con un remate de cabeza impecable tras un balón parado que pegó en el travesaño y picó dentro. Fue el primer golpe serio que México recibió en el torneo… y uno que, lejos de hundirlo, encendió su espíritu competitivo.

México respondió con paciencia, intensidad y buen juego. Marcel Ruiz fue el generador de ideas, y Raúl Jiménez, el ejecutor. Al minuto 26, una pared perfecta entre ambos terminó con el delantero del Fulham fusilando al arquero Freese con un disparo al ángulo. Un golazo que igualó el marcador 1-1 y encendió al público tricolor.

En la segunda mitad, el duelo se volvió físico y táctico. Estados Unidos intentó empujar con cambios ofensivos, pero México fue más claro. Al 78’, Edson Álvarez, el capitán y pulmón del equipo, se elevó para conectar un cabezazo tras un centro preciso y, aunque el gol fue inicialmente anulado por fuera de lugar, el VAR hizo justicia y validó el tanto. 2-1 para México.

Los últimos minutos fueron de resistencia. Estados Unidos apretó con todo. En el 91’, una atajada salvadora de Malagón evitó el empate. El Chino Huerta tuvo la suya para sentenciar en el 95’, pero el arquero estadounidense la detuvo. Finalmente, al 97’, el silbatazo del árbitro desató la locura: ¡México es campeón otra vez!

Este triunfo representa más que un trofeo. Es el cierre dorado de un torneo en el que el combinado nacional no perdió un solo partido, mostró nuevas figuras como Marcel Ruiz y Gil Mora, y consolidó a veteranos como Edson Álvarez y Raúl Jiménez. Además, es un mensaje claro: México levanta la mano rumbo al Mundial 2026, que justamente se disputará en territorio mexicano, estadounidense y canadiense.