Jonathan García / Palestra
La propuesta del alcalde de San Luis Potosí para trasladar bares y antros del sector Himalaya hacia la avenida Venustiano Carranza ha despertado un amplio rechazo entre empresarios, comerciantes y residentes de esta emblemática zona capitalina, quienes advierten que la medida no solucionará los problemas, sino que los desplazará a un área ya afectada económicamente.
Alberto Narváez Arochi, vocero del Corredor Cultural Carranza, advirtió que permitir la operación de centros nocturnos sobre esta avenida podría representar el “golpe final” para un corredor que lleva años en proceso de deterioro comercial, y en el que el cierre de negocios se ha intensificado tras decisiones urbanas como la ciclovía.
“En su momento se alertó que con la ciclovía podrían cerrar hasta 20 negocios, pero hoy ya van más de 100. Traer antros a Carranza no le genera valor, al contrario: traería más ruido, caos vial y problemas vecinales. Sería la puntilla que termine por hundir la avenida”, afirmó.
Narváez cuestionó si existe algún estudio técnico o de factibilidad que respalde el plan municipal, pues recordó que los problemas reportados por vecinos en la zona de Himalaya como ruido excesivo, saturación vehicular, invasión de cocheras y falta de estacionamiento también se presentarían en Carranza, donde la infraestructura urbana no está diseñada para albergar vida nocturna de alto impacto.
Respecto al argumento del alcalde sobre la necesidad de bajar las rentas para facilitar esta transición, el vocero señaló que muchos locales sobre Carranza ya ofrecen rentas accesibles y aun así permanecen desocupados. “No es un tema de precio, sino de condiciones adecuadas para atraer giros que realmente impulsen la economía local sin afectar la calidad de vida”, indicó.
Como alternativa, propuso implementar estímulos fiscales para rescatar tramos abandonados, como la condonación del impuesto predial entre las calles de Tequis y Uresti, donde los comercios prácticamente han desaparecido.
“La revitalización de Carranza debe pensarse desde una visión cultural y de desarrollo sostenible, no como un vertedero de los problemas de otras zonas”, concluyó.

