Palestra / La Ratonera

Si bien la polémica por la «ley esposa» está buena, como bien dijo la presidenta Claudia Sheinbaum en su conferencia mañanera, el nombramiento de Sebastián Galindo Arriaga, hijo del alcalde Enrique Galindo Ceballos, como concejal regidor en Villa de Pozos, da otro raspón al Congreso del Estado.
La iniciativa de la también llamada «ley gobernadora», fue una jugada maestra en el campo electoral. No fue el gobierno de Ricardo Gallardo, sino el mismísimo Ceepac, el que la presentó ante los diputados, si bien el interés principal fue quitarle de enmedio a la senadora Ruth González a los rivales que pudiera tener en su partido el PVEM y los ajenos. Se habla de otras cónyuges de políticos como posibles aspirantes, pero están a años luz de hacerle sombra a la esposa del mandatario potosino.
El Congreso le dio luz verde y ya es ley. Ahora, a enfrentar las impugnaciones constitucionales de Morena y el PAN, que dijeron no se van a quedar cruzados de brazos.
Lo que el Congreso también debería explicar, y con un buen grado de seriedad, es por qué designó al hijo del edil capitalino, Sebastián Galindo, en Pozos. Más allá de sus credenciales profesionales -sin experiencia política, quizá de ahí el cargo para empezar a foguearlo-, parece que los legisladores se olvidaron de aquella patiza que, en estado de ebriedad, le propinó a otro joven afuera de un antro y del cual salió impune, nada más porque su papá amagó con generar violencia política, ¿o se olvidaron del «espero nadie se vuelva a meter ni con él ni con mi esposa, mi hijos, con mi casa, porque entonces sí no sé qué vendrá»?
Galindo, por más que se quiera olvidar, arrastra un pasado violento y si no, que lo digan los muertos de Nochixtlán. Y ahora su hijo, al cual ya se puede criticar por ser figura pública, es concejal, sin siquiera ofrecer disculpas por sus ridículas actitudes cuando pierde el juicio con el alcohol.
¡Vaya con el Congreso y pobre Pozos, eh!

