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Palestra / EFE

Nicolás Maduro Moros, presidente de Venezuela desde 2013, es una de las figuras más controvertidas de la política latinoamericana reciente. Exconductor del Metro de Caracas y dirigente sindical, su ascenso estuvo estrechamente ligado a Hugo Chávez, quien lo señaló como su sucesor antes de morir.

Desde entonces, Maduro ha gobernado entre crisis económicas, protestas masivas, elecciones cuestionadas y un fuerte aislamiento internacional, manteniéndose en el poder pese a una prolongada confrontación con la oposición y la comunidad internacional.

Maduro nació en Caracas, el 23 de noviembre de 1962 De joven trabajó como chófer de autobuses del Metro de Caracas y llegó a ser un destacado líder sindical en los años 90.

Conoció a Hugo Chávez cuando éste cumplía condena en prisión por su fallido golpe de Estado de 1992 gracias a que su pareja, Cilia Flores, era una de las abogadas de Chávez.

Uno de los fundadores del Movimiento V República
Fue uno de los fundadores del Movimiento V República, antecesor del Partido Socialista Unido de Venezuela y participó en la campaña de 1998 en la que Chávez resultó elegido presidente.

Miembro de la Asamblea Nacional Constituyente que redactó la nueva Constitución (1999), fue elegido diputado a la Asamblea Nacional en 2000 y 2005.

En enero de 2006 fue designado presidente del Parlamento y en agosto de ese año fue nombrado ministro de Exteriores.

El 10 de octubre de 2012, tres días después de que Chávez fuera reelegido presidente, Maduro fue designado vicepresidente. Continuó ejerciendo como canciller hasta enero de 2013.

Hombre fuerte de Chávez
Hombre fuerte de Chávez, Maduro tomó las riendas del país en los periodos en que el presidente estaba hospitalizado en Cuba debido al cáncer que sufría.

El 8 de diciembre de 2012, Chávez se refirió a él como su sucesor. El 5 de marzo de 2013, Maduro fue quien anunció la muerte de su mentor. Tres días después juró como «presidente encargado» de Venezuela.

En las elecciones del 14 de abril de 2013 se impuso por un estrecho margen de apenas 272.000 sufragios al candidato opositor Henrique Capriles. Fue investido presidente el 19 de abril de ese año y el 19 de noviembre el Parlamento de Venezuela le otorgó poderes especiales para gobernar por decreto durante un año.

En febrero de 2014 comenzó una oleada de protestas contra su gestión, que se prolongó durante casi cuatro meses y dejó, según el balance oficial, 43 muertos, más de 800 heridos y unos cuarenta opositores en prisión.

La popularidad de Maduro se vio muy afectada además por la difícil situación económica, una inflación galopante, la caída de los precios del petróleo y el desabastecimiento de productos de primera necesidad. La inseguridad ciudadana y episodios como la imputación en EE.UU. por delitos de narcotráfico de dos miembros de su familia contribuyeron a aumentar el descontento.

Los principales grupos de la oposición acudieron juntos a las elecciones legislativas del 6 de diciembre de 2015, en las que el partido de Maduro salió derrotado.

El nuevo Parlamento, de mayoría opositora, se constituyó el 5 de enero de 2016. Un año después, el Tribunal Supremo asumió las facultades de la Asamblea Nacional. La decisión, aunque fue revocada, generó violentas protestas con más de 120 muertos.

El 1 de mayo de 2017 Maduro convocó una Asamblea Constituyente, que se votó el 30 de julio (con 8 millones de votos a favor) y se instaló en agosto, compuesta solo por chavistas. Numerosos países la tacharon de antidemocrática.

En 2018 se convocaron elecciones presidenciales adelantadas. La MUD, principal coalición opositora, declinó participar. El 20 de mayo de 2018 Maduro fue reelegido presidente para el periodo 2019-2025, en unos comicios marcados por la alta abstención y denuncias de fraude.

El 10 de enero de 2019 asumió su segundo mandato, cuya legitimidad fue cuestionada por la oposición y parte de la comunidad internacional. A la toma de posesión solo asistieron seis jefes de Estado.

El 23 de enero de 2019 el presidente del Parlamento, Juan Guaidó, se proclamó presidente encargado del país. Pese a la oposición interna y las presiones de más de 50 países que respaldaron a Guaidó, Maduro se mantuvo en el poder.

El 6 de diciembre de 2020 se celebraron elecciones legislativas a las que no acudió el sector opositor liderado por Guaidó por considerarlas un fraude, y en las que el chavismo obtuvo el 92 % de los diputados de la Asamblea Nacional.

Guaidó dejo de ser «presidente interino» en enero de 2023 ante la falta de avances.

Tras un diálogo entre Gobierno y oposición, se acordó celebrar elecciones presidenciales en 2024, un año antes de lo previsto. La oposición mayoritaria celebró primarias, en las que fue elegida María Corina Machado (Nobel de la Paz 2025), pero una inhabilitación que pesaba sobre ella, hizo que fuera sustituida por Edmundo González Urrutia.

Elecciones en 2024
En estos comicios del 28 de julio de 2024, Maduro, según la autoridad electoral, controlada por el chavismo, se alzó con la victoria con el 51,2 % de los votos, frente al 44,2 % de González Urrutia, aunque esos datos fueron cuestionados por la oposición y por mandatarios internacionales.

El 7 de agosto de 2025, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, anunció una recompensa de 50 millones de dólares (43 millones de euros) por información que conduzca al arresto de Maduro, acusado de narcotraficante y de liderar el Cartel de los Soles.

Está casado con Cilia Flores, quien también ocupó altos cargos en el chavismo como el de presidenta de la Asamblea Nacional. Ambos tienen hijos de relaciones anteriores.

¿Quién es Cilia Flores?
Cilia Flores, capturada hoy junto a su marido Nicolás Maduro durante un ataque estadounidense a Venezuela, se convirtió en 2013 en la primera dama del país y en «la primera combatiente de la patria», como pidió Maduro llamar a esta aguerrida abogada de 69 años figura clave del régimen.

A finales de 2025, a consecuencia del recrudecimiento de las tensiones entre EE.UU y Venezuela por el despliegue militar en el Caribe, muy cerca de las costas venezolanas, Maduro designó un equipo de dirigentes del chavismo para crear un nuevo buró político del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), entre los que se encontraban Cilia Flores.

La nueva primera dama, nacida en el estado de Cojedes (centro) en 1956, está comprometida con el proceso bolivariano desde hace más de tres décadas, cuando se sumó, junto con Maduro, al movimiento génesis del chavismo, el MBR-200.

Su apoyo incondicional a Hugo Chávez cuajó en 1992 cuando integró el grupo de abogados que lo defendió tras la fracasada intentona golpista que el entonces teniente coronel lideró en febrero de ese año contra Carlos Andrés Pérez, logrando su indulto por parte del presidente Rafael Caldera en 1994.

En sus visitas a la prisión fue donde conoció a Maduro, diez años menor que ella y su pareja desde entonces, con quien no se ha casado ni ha tenido hijos, pero con quien comparte su vida, los tres hijos de su primer matrimonio con el diputado Walter Gavidia así como el hijo del ahora presidente.

Graduada en Derecho por la Universidad Santa María de Caracas, en 1993 fundó el Círculo Bolivariano de los Derechos Humanos y se alistó en el Movimiento Bolivariano MBR-200, fundado por Hugo Chávez.

Posteriormente, en 1997, participó en la fundación del Movimiento V República (MVR), y tras la desaparición de éste, en 2007 ingresó en el PSUV.

En 2000, ya con Chávez como presidente de Venezuela, Flores fue elegida diputada a la Asamblea Nacional, y reelegida en 2005.

En agosto de 2006, tras la salida de Nicolás Maduro de la Asamblea Nacional, fue elegida presidenta de Cámara, siendo la primera mujer venezolana en ocupar ese cargo, en el que permaneció hasta 2011.

Su gestión frente a la Asamblea Nacional estuvo marcada por varias polémicas, incluyendo una relacionada con la decisión de prohibir el acceso de la prensa al hemiciclo.

También fue acusada de nepotismo por parte de organizaciones sindicales que la acusaron de haber influido en la contratación de hasta cuarenta personas, entre las cuales había numerosos miembros de su familia.

Procuradora general de la República
En febrero de 2012 el presidente Hugo Chávez la nombró procuradora general de la República.

Tras la muerte de Chávez, el nombramiento de Maduro como presidente el 19 de abril de 2013 la convirtió en primera dama o, en términos chavistas, «primera combatiente de la República Bolivariana de Venezuela».

En 2015 volvió a ser elegida diputada de la Asamblea Nacional, en la que el chavismo era minoría por primera vez en quince años. Y en las elecciones del 30 de agosto del 2017 fue elegida para la Asamblea Nacional Constituyente.

Cilia Flores está acusada por Estados Unidos de tener vínculos con el narcotráfico.

Ademas, en 2015, dos sobrinos suyos fueron detenidos en Haití por agentes encubiertos de la DEA, la agencia antidrogas estadounidense, y trasladados a Nueva York, donde en 2017 fueron condenados a dieciocho años de prisión por intentar introducir 800 kilos de coca en EEUU.

En 2018, Estados Unidos impuso sanciones económicas a Flores y otros altos cargos de Maduro, como Diosdado Cabello, para presionar al presidente venezolano.