Jonathan García / Palestra
Las recurrentes condiciones de inversión térmica que se presentan durante la temporada invernal en la capital potosina encendieron las alertas en el Ayuntamiento de San Luis Potosí, que ya trabaja en un proyecto para instalar nuevos monitores de calidad del aire con mediciones en tiempo real en distintos puntos de la ciudad.
La Dirección de Gestión Ecológica y de Manejo de Residuos informó que, ante la dificultad para dispersar contaminantes en estos periodos, se optó por una alternativa tecnológica distinta a la prevista en la norma mexicana, cuyos equipos resultan costosos y de operación compleja. En su lugar, se prevé la adquisición de sensores compactos, certificados por la Unión Europea y similares a los que operan en grandes ciudades como Londres.
El titular del área, Jaime Mendieta Rivera, explicó que la intención es que la ciudadanía cuente con información oportuna y comprensible para ajustar sus actividades cotidianas, especialmente aquellas que se realizan al aire libre, cuando los niveles de contaminación se elevan.
El proyecto, que cuenta con la atención directa del alcalde Enrique Galindo Ceballos, aún se encuentra en fase de análisis técnico para definir su alcance. De acuerdo con estimaciones preliminares, se requerirían al menos seis monitores para una cobertura básica de la ciudad, aunque un esquema más preciso implicaría la instalación de entre 20 y 30 dispositivos, según el diagnóstico final de especialistas y empresas participantes.
Para la implementación del programa, el municipio estima una inversión cercana al millón de pesos, con el objetivo de adquirir los sensores con mejor desempeño disponibles en el mercado.
En el análisis por zonas, Mendieta Rivera señaló que, aunque el corredor industrial concentra una parte importante de las emisiones, también destaca por su mayor cumplimiento de las obligaciones ambientales. En cambio, la zona norte presenta focos de atención prioritarios, lo que ha llevado a reforzar acciones de ecología táctica para erradicar prácticas como la quema de residuos, identificada como uno de los factores que agravan la mala calidad del aire.

