Mar. Jun 16th, 2026

Armando César Calderón V. / Palestra

Comenzó el Mundial 2026 y con el 10% del torneo disputado hay una imagen que se repite y cada vez es más común, en el fútbol del más alto nivel, no hay rivales pequeños.

No me mal interpreten, Conmebol y UEFA son las únicas confederaciones con campeones del mundo, las potencias históricas como Brasil, Argentina, Uruguay, Alemania, Francia, España, Inglaterra o incluso Italia (que lleva doce años sin poner un pie en un partido mundialista), pueden mirar a las demás selecciones con soberbia, incluso.

Pero sus compañeros de confederación suelen confundirse, países tan medianos e irrelevantes creen que por compartir continente con esos gigantes sienten que se pueden agrandar como ellos.

Chequia se llevó el primer golpe con Corea del Sur, ni estar en la UEFA los salvó; Paraguay hizo un rídiculo histórico en su regreso a la Copa del Mundo, no son Argentina o Brasil eh, son el país que se comió un 4-1 con Estados Unidos, un país de la Concacaf que tanto demeritan.

Suiza empató con Qatar, un país asíatico que los soberbíos de la UEFA no consideraban un rival complicado, mismo caso con Australia, que le pegó 2-0 a Turquía; Costa de Marfil acabó con el invicto de 19 partidos de Ecuador, que fue segundo lugar en las eliminatorias de la Conmebol y la humilde Cabo Verde empató a cero con la mega favorita España.

Claro que en el fútbol hay favoritos y selecciones gigantes históricamente, son las que han gobernado con puño de hierro el torneo más grande de cualquier deporte, el Mundial; pero sus vecinos de confederación se creen con el derecho de también mirar con desdén a las selecciones de Norteamérica y el Caribe, Asia, África u Ocenía, no se confundan, ustedes no son tan importantes…

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