Mié. Jul 8th, 2026

El País

Julián Quiñones se llevó el amor del público. De ser una nueva apuesta de Aguirre, brincó a la posición de favorito. En los primeros minutos del partido inaugural, con el número 16 en la espalda, le dio a la afición su primera emoción y en tres de los cuatro partidos siguientes mostró su capacidad para atinar a la portería. Logró cuatro goles en el Mundial y con ellos se colocó en el podio de los goleadores mexicanos. Se iguala con El Matador, que lo conquistó en Francia 1998, y Chicharito, que dio el paso en 2018, durante su tercer mundial.

Esta es la primera vez que Quiñones es llamado a un Mundial. Buscó sus primeras oportunidades como profesional en la segunda división mexicana, después pasó por las filas de Tigres, Atlas, Lobos BUAP y su último equipo en el país fue el América. A finales de 2023, la Federación Mexicana de Fútbol decidió sumarlo a la selección nacional. Esto, un año después de que el equipo mexicano decepcionara durante el Mundial de Qatar al no pasar de la fase de grupos. La Federación tuvo que esperar que se oficializara su naturalización para inscribirlo al equipo.

En 2024, el delantero saltó a la liga saudí para formar parte del Al-Qadsiah, y ahí se dedicó a romper las estadísticas de gol. En el camino se llevó por delante el récord de la última temporada de Cristiano Ronaldo. El director técnico, Javier Aguirre, lo llamó por su precisión, aunque no sabía dónde colocarlo en el campo y lo mantuvo a prueba en los juegos amistosos hasta que dio con su sitio ideal en el plan de juego.

Durante este Mundial, Quiñones disputó en la cancha 414 minutos y logró una media de goles esperados de 1,61, la estadística que estima la posibilidad real de los jugadores para lograr el tanto. Realizó 14 tiros y seis de ellos a puerta. Como punto de comparación, Javier Chicharito Hernández, jugó 330 minutos en su último Mundial, en el que metió un gol, tiró en siete ocasiones y realizó un tiro a puerta, de acuerdo a Fotmob.

El número de toques también fue más amplio. Quiñones tomó el balón 219 veces y tuvo al menos 11 toques en el área rival, mientras que el Chicharito alcanzó 115 veces el esférico, aunque amplió su presencia en la zona contraria, donde llegó en 13 ocasiones.

Los logros del equipo nacional no se recargaron solo en los hombros de Quiñones, Raúl Jiménez anotó otros tres goles y con ellos comparte el segundo lugar de goleo con Cuauhtémoc Blanco y Rafa Márquez, mientras que el resto de tantos se repartieron en otros cuatro jugadores: César Montes, Luis Romo, Mateo Chávez y Álvaro Fidalgo.

En el último partido de la selección, las posibilidades de gol se dividieron en nueve jugadores, entre los que destaca Raúl Jiménez, quien además anotó un penal que marcó el árbitro a favor de México. Edson Álvarez, el capitán del equipo, aparece en segundo lugar, por encima de Quiñones.

El desempeño de la selección mexicana cambió según cada partido. La alineación de Aguirre fue firme, pero la estrategia distinta. En la mayoría de los partidos, contra Corea del Sur, Chequia y Ecuador, no dominó en la posesión. Al saberse posibles ganadores, México solía concentrarse en la defensa del partido, pero al no ver viable un resultado así contra Inglaterra, intentaron en más ocasiones acercarse al área rival e incluso mejoraron su porcentaje de precisión en los pases.

La eliminación de México en la fase de octavos rompe con la mística de los Mundiales donde jugaba de local, en los que llegaba a la ronda de cuartos, pero esta selección fue muy apreciada. En las calles cerca del Ángel de la Independencia, los fanáticos se acercaban cada vez más a ver los partidos, así como en el resto de las plazas públicas del país. Muchos jugadores y seguidores de otros países reconocieron la pasión de los aficionados mexicanos, incluso Thomas Tuchel, el director técnico de Inglaterra, quien aseguró en conferencia de prensa que sentía que debía pedir perdón al ver la pasión de la gente.

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