Mar. Ago 25th, 2026

El País

Enrique Inzunza quiere volver. O, al menos, eso ha anunciado. El próximo 30 de agosto, cuando la bancada de Morena realice su plenaria para definir la agenda legislativa del periodo ordinario de sesiones en el Congreso que inicia el 1 de septiembre, el sinaloense dejará el encierro y ocupará físicamente el escaño del que se ha mantenido alejado durante más de 100 días.

Su posible retorno se ha cubierto de incertidumbre este lunes. En el bloque oficialista, formado por Morena, PT y PVEM, no han respaldado el anuncio. Tampoco cuenta, según legisladores del oficialismo, con el apoyo del coordinador de la bancada guinda, Ignacio Mier. Menos aún el de la presidenta Claudia Sheinbaum. En contraste con el cobijo que había recibido estos meses, la respuesta a su intención de regresar ha sido un llamado implícito a pedir licencia.

Inzunza ha lanzado el aviso de su reaparición en medio de la efervescencia y la polémica por el efímero regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa, cargo del que se ha separado nuevamente, ahora de manera indefinida. Desde que el Departamento de Justicia de Estados Unidos los señaló a ambos, junto con ocho funcionarios y exfuncionarios del Gobierno de Sinaloa por presuntos vínculos con una facción del Cartel de Sinaloa y solicitó su captura y extradición, han quedado suspendidos en una especie de limbo: no han sido procesados ni exonerados. La Fiscalía General de la República mantiene carpetas de investigación abiertas en su contra, según dijo la Secretaría de Gobernación el viernes, pero solo han sido citados a comparecer una ocasión, en mayo, para después desaparecer de la escena pública.

Inzunza no ha pisado desde entonces el Senado y ha evitado los reflectores. Sus apariciones públicas son escasas. La primera, después de que se conociera la solicitud de EE UU, fue en mayo durante una reunión con su compañero de bancada Javier Corral en Culiacán, capital de Sinaloa. El encuentro, en el restaurante de un club privado, se dio a conocer por una fotografía que se filtró a la prensa. La segunda y última ocasión fue el viernes a través de los cristales de su camioneta con la que ingresó al Palacio de Gobierno para reunirse con Rocha —su mentor político—, luego del regreso de este a la gubernatura.

En estos meses, Inzunza ha conservado el cargo, el fuero constitucional que le da inmunidad para ser procesado penalmente —uno de los beneficios que tiene como senador— y su sueldo íntegro, pese a no asistir al órgano legislativo. Salvo las 22 horas de licencia que pidió en mayo para que su suplente pudiera ocupar su escaño y votara el paquete de reformas que se procesaron en periodo extraordinario de sesiones, incluida la reforma judicial de la presidenta Sheinbaum, el senador se ha mantenido en el cargo. Su trabajo en el periodo de receso se reduce a una participación remota en junio durante una reunión de la Comisión de Justicia. Nada más.

Con todo, a la par del anuncio de su regreso, Inzunza ha defendido su trabajo legislativo. Sostiene que nunca dejó de trabajar, que durante el receso legislativo preparó 18 dictámenes y que su ausencia de la Cámara alta no debe confundirse con el abandono de sus responsabilidades.

Pero el panorama político ha cambiado para él. El blindaje político de Morena ha desaparecido, lo mismo que con Rocha, y este lunes un puñado de legisladores lo han llamado a pedir licencia. Arturo Ávila, el vocero de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, ha considerado que sería un “error” y una “imprudencia” que retome sus actividades en el Senado. Desde el frente del Partido Verde, el senador Jorge Carlos Ramírez Marín también se unió a la sugerencia. “Lo mejor es la licencia, pero siempre será una decisión personal”, ha dicho. En el PT la posición es la misma. Reginaldo Sandoval, el coordinador de los diputados petistas, ha dicho que la situación del senador afecta al movimiento. “Inzunza ya está grandecito y debe resolver si quiere ayudar al movimiento […] Que asuma su responsabilidad”.

Otras voces han matizado sus posicionamientos. Gerardo Fernández Noroña defendió a su compañero de bancada, pero aunque ha dicho que cree en la honorabilidad de Inzunza y defiende su derecho a reincorporarse, ha advertido sobre las consecuencias políticas que podría generar su regreso. “Es evidente que si se presenta, se va a desatar una ofensiva en contra del movimiento. Va a tener que hacer una tarea de sacrificio”, ha dicho.

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