El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, afirmó este jueves (01.10.2026) que el caso de Christa Pike, la mujer que sobrevivió a dos intentos de ejecución con inyección letal en Estados Unidos, pone de manifiesto la necesidad de abolir la pena de muerte, y pidió a las autoridades del estado de Tennessee que «no lleven a cabo ningún otro intento de ejecución» de la condenada.
«El caso de Christa Pike deja al descubierto múltiples razones por las que debería abolirse la pena de muerte», señaló la oficina del Alto Comisionado en la red social X (Twitter). «El prolongado sufrimiento, físico y mental, derivado de los numerosos intentos fallidos de ejecución es abominable y cruel, y siguen sin resolverse cuestiones fundamentales relativas al derecho a un juicio justo», señaló.
El miércoles, la Corte Suprema estadounidense dio luz verde para que Pike, de 50 años, se convirtiera en la primera mujer en morir por inyección letal en ese estado sureño en 200 años, pero la ejecución no funcionó. Türk «pide a las autoridades estatales que no lleven a cabo ningún nuevo intento de ejecutar a Pike», afirmó la oficina. «También nos preocupa el aumento de las ejecuciones en Estados Unidos», agregó.
Se suspende otra ejecución
El Departamento Correccional del estado de Tennessee, en el centro de Estados Unidos, confirmó que Pike sobrevivió a las dos dosis letales administradas en la tarde del miércoles durante su proceso de ejecución, y que fue trasladada a una instalación médica para recibir tratamiento. Tras el fracaso en la aplicación de la pena capital, el gobernador de Tennessee, Bill Lee, anunció la suspensión de otra ejecución prevista para este año.
La autoridad penitenciaria aseguró que se siguió el protocolo establecido por la ley para la ejecución, que contempla dos tandas de inyección letal con pentobarbital, y afirmó que no se permiten «procedimientos adicionales» más allá de los que se realizaron. Pike llevaba casi tres décadas en el corredor de la muerte en Tennessee tras ser condenada a muerte en 1996 por un asesinato que cometió cuando tenía 18 años.
Sus abogados alegaron que se le debía conceder clemencia debido a su juventud y a los problemas de salud mental que padecía en el momento del asesinato.

