El actual episodio climático de El Niño, ligado en general a un aumento de temperaturas, podría alcanzar «una intensidad sin precedentes», con temperaturas de la superficie marina en el Pacífico hasta 3,8 grados centígrados por encima de la media entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Según ha alertado este miércoles en una rueda de prensa en Ginebra la secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la argentina Celeste Saulo, los niveles de El Niño podrían subir «hasta el punto de situarse literalmente fuera de las escalas de seguimiento que hemos utilizado durante las últimas cuatro décadas».
Saulo y el coordinador humanitario de Naciones Unidas, Tom Fletcher, hicieron un llamamiento de emergencia para que el mundo se prepare ante un El Niño que puede causar graves sequías, lluvias torrenciales e inundaciones en determinadas regiones del planeta.
La ONU destinará 50 millones de dólares para los países con mayor riesgo
«Sacudirá América Latina, África oriental y austral, Asia y el Pacífico con calor extremo, sequías e inundaciones», subrayó Fletcher, quien advirtió que los efectos podrían provocar que aumente la inseguridad alimentaria de 50 millones de personas.
El coordinador humanitario anunció que su oficina ha decidido destinar 50 millones de dólares de su fondo de emergencias para asistir a 11 de los países que podrían verse más afectados, incluidos Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur.
«Ya estamos presenciando fenómenos meteorológicos extremos y esperamos que éstos se multipliquen y desencadenen otros a medida que El Niño se intensifique», agregó Saulo, quien subrayó que ello «no tiene que desencadenar a la fuerza un desastre humanitario».
«En muchas regiones aún estamos a tiempo de prepararnos», añadió, insistiendo en que las condiciones meteorológicas extremas «no tienen por qué traducirse en emergencias humanitarias ni en víctimas mortales», aunque advirtió que la ventana de oportunidad «no permanecerá abierta definitivamente».

