Sofía García / El Heraldo de México
La gubernatura de San Luis Potosí en la Ruta 2027 se ha convertido en el objetivo político del alcalde capitalino Enrique Galindo Ceballos, quien busca elevar su valor electoral con versiones sobre supuestos acercamientos de Morena, mientras enfrenta resistencias dentro del PRI y una alianza con el PAN que difícilmente se concretará.
Aunque Alejandro Moreno Cárdenas lo incluyó entre los llamados Defensores de México, su designación está lejos de garantizar la candidatura, particularmente por la desconfianza que persiste entre sectores del priismo potosino.
En diciembre de 2024, el PRI anunció su expulsión por presuntos actos de deslealtad política. Sara Rocha Medina, dirigente estatal del tricolor, reconoció que había sido un error respaldarlo para la reelección municipal y lo acusó de incumplir compromisos políticos después de obtener el triunfo.
Aunque el Tribunal Electoral federal anuló posteriormente su expulsión por irregularidades en el procedimiento, la reconciliación pública entre ambos no terminó con las resistencias internas.
Fuentes locales aseguran que una parte importante de la militancia mantiene sus reservas frente al alcalde, quien además deberá disputar sus aspiraciones con la propia Sara Rocha y la diputada local Frinné Azuara Yarzábal, también incluidas entre los Defensores de México.
A esta confrontación se suma la indefinición de una eventual alianza entre el PRI y el PAN, indispensable para las aspiraciones de Galindo de encabezar una candidatura común. Las dirigencias nacionales de Alejandro Moreno y Jorge Romero Herrera todavía no han cerrado un acuerdo para San Luis Potosí, mientras en el ámbito local persisten diferencias sobre quién tendría que encabezar el proyecto opositor.
En medio de estas negociaciones, el presidente municipal ha dejado correr versiones sobre presuntos acercamientos de Morena y funcionarios federales para incorporarlo como candidato.
Desde el partido guinda se han rechazado esos señalamientos y atribuyen su difusión a una estrategia de presión frente al PRI y al PAN. La intención sería presentarse como un aspirante con otras opciones partidistas para conseguir mejores condiciones en la negociación opositora, según él.
En el terreno municipal tampoco faltan cuestionamientos. Su administración ha enfrentado inconformidades de comerciantes y empresarios por clausuras de establecimientos y propuestas de nuevos cobros, además de reclamos ciudadanos por la inseguridad.
En junio de 2026, 62.5 por ciento de los habitantes encuestados por el INEGI consideró insegura la capital potosina, donde los robos a negocios y vehículos continuaban entre las preocupaciones de la población.
Galindo pretende lograr la candidatura con el respaldo de una alianza que todavía no existe, el apoyo de un partido que mantiene reservas sobre su lealtad y la supuesta alternativa de Morena que sus propios dirigentes han rechazado.
Su apuesta consiste en elevar el precio político de una designación que nadie le ha garantizado, mientras los resultados de su administración municipal también estarán sujetos al escrutinio. Galindo quiere venderse caro y nadie ha levantado la mano para arroparlo.


