Palestra / La Ratonera
Si la actuación de algunos elementos de la Guardia Civil en el conflicto de los taxistas es una vergüenza para el gobierno de Ricardo Gallardo, la «respuesta» de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), a cargo de Giovanna Itzel Argüelles Moreno, es peor que lamentable.
Argüelles, quien llegó a la presidencia del organismo con muchas expectativas, no ha podido dar certeza sobre la protección de los derechos humanos de los potosinos. Baste recordar que apenas pudo volver a entrar a sus oficinas, luego de un largo plantón de ciudadanos que exigían su salida.
Sin embargo, Argüelles parece tener la complacencia de las autoridades estatales y de los diputados del Congreso del Estado que no la tocan ni con el pétalo de una crítica.
La SSPC siempre ha estado en los deshonrosos primeros sitios de violaciones a los derechos humanos, como fue el caso del pasado martes cuando le echaron montón a un taxista a patada y toletazo limpio hasta dejarlo moribundo, pero la CEDH ni por enterada y es el momento en que todo mundo se pregunta si Argüelles sigue con las palomitas en la mano viendo el show en las redes sociales o la televisión.

Por más que el alcalde capitalino Enrique Galindo le hace «la barba» al gobernador Ricardo Gallardo, no deja de recibir andanadas de críticas del verdeecologista.
Ayer fue nuevamente el caso, a raíz de la trifulca ocurrida en la carretera 57, donde grupos de taxistas se enfrentaron con conductores de plataformas como Uber, porque trabajan de manera ilegal, aunque no se puede decir que deshonesta, porque todos tienen derecho a brindar el servicio en una ciudad difícil en materia de transporte público, pero además, a ganarse el pan para sus familias.
A tal grado grado llegó el asunto que el presidente Andrés Manuel López Obrador hizo un llamado en su conferencia mañanera a que intervenga la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, en un diálogo directo con Gallardo, porque lo que más preocupa al mandatario nacional es que las personas salgan lastimadas.
El caso es que Gallardo arremetió contra Galindo porque no cesó al mando municipal, Juan Antonio Villa, por «valerle madre» la ciudad y dejar que corriera la violencia en la 57, al tiempo que la Guardia Civil tenía que entrarle al quite, pero el edil capitalino respondió muy quitado de la pena que no era un tema «delincuencial», sino vial, y que en estos términos actuó su policía. ¡Al que deberían correr de la alcaldía es a él!

La jugada ha salido bien hasta el momento, porque con la participación de Marc Anthony y Ricky Martin, dos artistas de fama mundial, ya no parece haber mucha decepción en caso que no se concrete la presentación de Luis Miguel.

Luismi es una luminaria de leyenda, pero en el escenario del Teatro del Pueblo habrá estrellas que volverán loca a la juventud potosina, como Maluma, Natanael Cano, Black Eyed Peas o Alfredito Olivas.
El gobernador Ricardo Gallardo no da su brazo a torcer e insiste en que Luis Miguel vendrá a San Luis Potosí, pero ya no aseguró que sea el 20 de agosto, lo que ratifica por qué no aparece en la cartelera oficial de la Fenapo, ni en los comunicados oficiales, ni en los videos promocionales que ha preparado Gobierno del Estado.
Como quiera, la Fenapo tiene una cartelera realmente muy buena y esta noche será la gran inauguración, así como la marea de ocho millones de visitantes que se calcula circulen por el lugar, una cifra demasiado ambiciosa… y difícil de comprobar.

