Palestra / Deportes
Escocia volvió a ganar un partido de Copa del Mundo después de 36 años. La selección dirigida por Steve Clarke derrotó 1-0 a Haití en Boston, en un encuentro intenso y disputado que le permitió arrancar con el pie derecho su participación en el Mundial 2026 y colocarse como líder provisional del Grupo C.
El héroe de la tarde fue John McGinn, quien apareció para marcar el único gol del encuentro y desatar la euforia de miles de aficionados escoceses que acompañaron a su selección en territorio estadounidense.
El duelo fue equilibrado desde los primeros minutos, con ambas escuadras buscando el arco rival. Haití mostró personalidad y por momentos complicó a los europeos, pero la insistencia escocesa encontró recompensa en una jugada dentro del área que terminó con el balón en las redes para el 1-0 definitivo.
Más allá de la victoria, la anotación tuvo un valor histórico para Escocia. McGinn puso fin a una sequía de casi tres décadas sin goles mundialistas para el combinado británico. La última vez que los escoceses habían celebrado una anotación en una Copa del Mundo fue en Francia 1998, cuando Craig Burley marcó en el empate 1-1 frente a Noruega.
Tras el gol, Escocia optó por resguardarse y administrar la ventaja. Haití tomó la iniciativa y adelantó líneas en busca del empate, generando algunos momentos de tensión en la recta final. La oportunidad más clara llegó mediante un remate de cabeza de Frantzdy Pierrot, quien estuvo cerca de igualar el marcador, pero no logró darle dirección suficiente a su disparo.
Los europeos resistieron la presión caribeña gracias al sólido trabajo defensivo de Grant Hanley y Jack Hendry, además del constante despliegue físico de Scott McTominay, piezas fundamentales para conservar la ventaja.
Con el silbatazo final, la afición escocesa celebró una victoria largamente esperada. No solo significó el regreso triunfal de Escocia a una Copa del Mundo tras 28 años de ausencia, sino también su primer triunfo mundialista desde Italia 1990.
El resultado coloca a Escocia en la cima del Grupo C con tres puntos, luego del empate 1-1 entre Brasil y Marruecos. Sin embargo, el conjunto británico sabe que deberá elevar su nivel en los próximos compromisos si quiere competir ante rivales de mayor exigencia y mantener vivo el sueño de avanzar a la siguiente ronda.

