Héctor U Tello Balderas / Palestra
Debes escuchar la magistral columna de Fabrizio Mejía respecto al tema.
Hace unos meses (en casa) quisimos adquirir unos boletos para ir a un partido de México en el Mundial.
Pensamos: 10 mil por boleto es demasiado, pero sería nuestro tope máximo (serían 30 por 3). Valdría la pena meterlo a la tarjeta de crédito.
Nos inscribimos en la plataforma. La plataforma abrió y en una hora cerró, ni siquiera pudimos inscribirnos.
Luego supimos que el boleto costaba 50 mil. Había hasta de 200 mil en la zona VIP.
Dijimos: ¡Vayan a chingar a su madre, malditos ladrones!
La FIFA siempre ha sido una organización de mafiosos y usureros, francamente política y sensiblemente ambiciosa.
No conforme con los exhorbitados costos, la FIFA impide que se puedan ver los partidos en forma libre en TV; es decir, tienes que pagar una renta de 900 pesos para verlos en casa y si tienes un bar con pantalla, aflojas entre 5 a 20 mil pesotes.
Además, la FIFA controla las plataformas de reventa.
Este mundial es el mundial de la ignominia, el mundial de la élite, aunque haya fútbol abajo (en la cancha) y jueguen grandes jugadores.
César Luis Menotti hizo la referencia del fútbol de izquierda y el fútbol de derecha. Para el pueblo y para la élite, luego se negó a darle la mano al genocida Videla cuando Argentina quedó campeón en el 78.
El escritor Juan Villoro que sabe de fútbol lo dijo: «A la FIFA le gustan los dictadores»… yo agregaría: se sienten muy cómodos trabajando con ellos porque son iguales.
El Infantino, a nombre de la FIFA se ha mostrado como el más voraz y asqueroso sediento de dinero.
Olvidó que el fútbol nace del jugador pobre, el pavimento, la calle y los tachones rotos, que era una delicia ver la maestría de Pelé, la magia de Zinedine, o la fantasía de Maradona haciendo poesía con los pies y siendo generosos o egoístas.
La FIFA se inventó un premio y le otorgó al genocida naranja una presea de la paz hace unos meses, y al día siguiente Trump asesinaba a decenas de chicas inocentes en un colegio de Teherán.
¿Asqueroso, verdad?
México se prestó a esto. Ni modo. Esto fue decidido hace varios años atrás.
Me quedo con el color, la fuerza y la potencia de Lila Downs y su imprescindible presencia mexicana.
Me quedo con la «Perrita de Trump», nuevo apodo asignado por la raza al delincuente fiscal Salinas Pliego.
Me quedo con el «mundial extraño» de Cristian Martinolli: «juniors, hijos de papi en las gradas y los verdaderos aficionados no están.»
Aunque no lo creas, me quedo con la negativa de Claudia Sheinbaum de asistir y al menos, (simbólicamente) no ser comparsa de Infantino con una foto para la posterioridad.
Me quedo con miles de gentes con ella (los jodidos) viendo a México en una pantalla de la Plaza Pública.
Me quedo con la frase de Juan Villoro:
«El fútbol está secuestrado».

